Ola de calor en China


Varias olas de calor han tenido lugar en 2022 en todo el mundo, como en julio en Europa occidental.

La ciudad de Shanghái alcanzó recientemente su mayor récord de temperaturas en 149 años, con 40,9°C. El fin de semana, las provincias de Zhejiang y Fujian (este) experimentaron también temperaturas superiores a los 41°C, con récords históricos en dos ciudades de estas provincias.

Los habitantes de las zonas en alerta roja –principalmente en el sureste y noroeste del país– deben «abandonar toda actividad en el exterior» y «estar particularmente atentos a la prevención de incendios», anunció el servicio meteorológico nacional este 25 de julio.

La ola de calor presiona el sistema eléctrico chino ya que tanto los habitantes y las empresas aumentan el consumo de aire acondicionado.

En algunas provincias, las autoridades locales decidieron apagar el alumbrado público y cobrar más a los comercios por la electricidad durante las horas de máxima demanda.

Pago con el móvil en China


En China, los comercios -desde las tiendas de lujo hasta los puestos en mercados callejeros- disponen de carteles con códigos QR que el comprador debe escanear para hacer el pago desde su smartphone. El vendedor, a su vez, comprueba en su teléfono que la cantidad ha sido abonada. Todo al instante, sin intermediación bancaria, sin necesidad de emplear tecnologías más complejas como el NFC y alcanzando un éxito que ha obligado incluso al gobierno a tomar una decisión drástica: imponer que los comercios deben seguir aceptando efectivo pese a que su uso es ya residual entre la población china.

Alrededor del 80% de usuarios móviles en China ha utilizado alguna vez el pago desde su dispositivo. Dos plataformas (AliPay, del grupo Alibaba, y WeChat Pay, de la popular app de mensajería del grupo Tencent) se reparten el pastel (sobre 800 millones de cuentas activas en cada uno de estos servicios) con una particular aproximación que apenas se ha visto ni se considera útil en Occidente: los códigos QR.

Sin embargo, en los países más desarrollados, como EEUU o las naciones europeas (España incluida), el nivel de adopción de esta tecnología es sensiblemente menor.